Antes de que ella te encuentre

Valentina jamás imaginó enamorarse de alguien como Gabriel Ferrer.

Todo el país conocía su nombre.

Empresario.
Millonario.
Elegante.
Intocable.

Los periódicos hablaban de sus hoteles, sus negocios y de su “matrimonio perfecto”.

Pero nadie hablaba de lo solo que estaba.

Valentina lo conoció por accidente.

Ella trabajaba como mesera en una cafetería pequeña cerca de una de las oficinas de Gabriel.

Al principio él solo iba por café.

Después empezó a quedarse más tiempo.

Luego empezó a sonreír.

Y finalmente… empezó a mirarla de una forma que ningún hombre la había mirado antes.

Valentina sabía que estaba mal.

Sabía que él era casado.

Pero también sabía que cuando Gabriel estaba con ella… parecía otra persona.

Más humano.

Más roto.

Pasaron meses escondiéndose.

Restaurantes privados.
Llamadas nocturnas.
Hoteles lejos de la ciudad.

Y promesas.

Muchas promesas.

—Voy a arreglar todo.

—Solo dame tiempo.

Valentina quería creerle.

Porque estaba enamorada.

Esa noche pensó que todo finalmente cambiaría.

Gabriel la invitó al restaurante más caro de la ciudad.

Último piso.
Velas.
La ciudad iluminada bajo la lluvia.

Él parecía nervioso.

Demasiado nervioso.

—No me importa de dónde vengas —le dijo mientras tomaba su mano.

Valentina sintió que el corazón iba a explotar.

—Entonces deja de esconderme.

Gabriel bajó lentamente la mirada.

Y en ese instante… ella supo que algo estaba mal.

Él sacó una pequeña caja elegante y la dejó sobre la mesa.

Valentina sonrió automáticamente.

Pensó en un anillo.

Pensó en una nueva vida.

Pero cuando abrió la caja…

el mundo se detuvo.

Dinero.

Muchísimo dinero.

Un pasaporte.

Y un boleto de avión.

Solo ida.

Valentina comenzó a respirar rápido.

—¿Qué es esto…?

Gabriel tenía lágrimas en los ojos.

—Necesito que desaparezcas antes de que mi esposa te encuentre.

El silencio fue brutal.

—¿Qué…?

Gabriel miró alrededor nerviosamente.

Como si alguien pudiera estar observándolos.

—Ella sabe de nosotros.

Valentina sintió miedo por primera vez.

—Entonces divórciate.

Gabriel cerró los ojos.

—No entiendes quién es ella.

La lluvia golpeaba los ventanales cada vez más fuerte.

—Me dijiste que me amabas.

—Y es verdad.

—Entonces mírame y dime por qué me estás pagando para irme.

Gabriel no pudo responder.

Eso fue suficiente.

Valentina comenzó a llorar lentamente.

—Solo fui un secreto para ti.

Pero entonces Gabriel dijo algo que cambió todo.

—Si te quedas… ella va a matarte.

El aire desapareció.

Valentina soltó una pequeña risa nerviosa.

—¿Estás loco?

Gabriel se inclinó hacia ella desesperado.

—Hace dos años descubrió otra relación.

El silencio llenó la mesa.

—La mujer desapareció tres días después.

Valentina dejó de respirar.

—¿Qué…?

—Nunca encontraron el cuerpo.

El miedo comenzó a entrar lentamente en su pecho.

Gabriel sacó su teléfono con manos temblorosas.

Y mostró una fotografía.

Una mujer joven.

Sonriendo.

Exactamente igual que Valentina.

—Ella también confiaba en mí.

Las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Valentina.

Pero justo en ese momento…

alguien se detuvo detrás de ellos.

Una voz femenina elegante y fría habló lentamente:

—Qué hermosa foto.

Gabriel perdió completamente el color del rostro.

Valentina levantó la mirada lentamente.

Y vio a una mujer perfectamente vestida sonriendo frente a ellos.

La esposa.

Pero lo peor…

fue que la mujer ya tenía en la mano el pasaporte de Valentina.

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